Cómo Wallapop convirtió su nombre en un verbo

En España ya nadie dice «voy a vender esto online».

Dicen «lo subo a Wallapop«. O directamente «lo wallapopeo».

Eso es el premio mayor del marketing: convertir tu marca en un verbo.

Como Google («googlear»), Photoshop («photoshopear») o Uber («pedir un Uber»).

¿Qué hizo Wallapop diferente?

1. Atacó una acción, no un producto.

No vendieron «una app». Vendieron «vender lo que ya no usas». Esa diferencia importa: la primera describe el qué. La segunda, el verbo.

2. Bajaron la fricción al absurdo.

Cero comisiones por publicar. Sube una foto, pon un precio, listo. Tan fácil que entró en la vida diaria como cepillarse los dientes.

3. Localizaron todo.

Wallapop te muestra cosas que están a 5km de ti. No 50. No 500. La cercanía hizo que la app se sintiera de tu barrio, no de internet.

4. Dejaron que la gente nombrara la acción.

No forzaron «wallapopear» desde marketing. Los usuarios lo crearon. Y cuando la marca lo adoptó, ya estaba metido en el idioma.

El takeaway:

No intentes vender un producto. Intenta vender un verbo.

¿Qué acción está haciendo tu cliente que ahora cuesta? Resuélvela tan fácil que su forma de hablar cambie.

Esa es la marca que gana.

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